Asatoma sad gamaya


asatomä sadgamaya
tamasomä jyortigamaya
mrtyormä amrtamgamaya

Condúcenos de lo asat a lo sat
Condúcenos de la oscuridad a la luz
Condúcenos de la muerte a la inmortalidad

(Brihadaranyaka Upanishad - I.iii.28)

Esta es la verdadera oración: el reconocimiento por parte del buscador de su limitación y su sentido grito de ayuda en el camino a la transcendencia. No es una oración por las cosas del mundo. No es una oración para pedir comida, cobijo, salud, compañía, riquezas, éxito, fama, gloria o incluso el cielo. Quien recita estos tres mantras se ha dado cuenta de que esas cosas son inconsistentes, están empapadas de dolor y, aunque las reciba en abundancia, le dejarán eternamente insatisfecho. Cuando comprende esto plenamente es cuando recita esta oración. La esencia de cada uno de los tres mantras es la misma: "Oh, Gurú, ayúdame a liberarme de mi errónea comprensión de mi mismo, del universo y de Dios y bendíceme con el verdadero conocimiento". Es en este espíritu en el que gente de todo el mundo recita regularmente estos mantras y en el que se recitan dos veces al día en los asrhams de Amma, tanto al finalizar el archana por la mañana como después del arati por la tarde.
El primer mantra- asato ma sadgamaya- quiere decir: "Condúcenos de lo asat a lo sat". Es mejor no traducir sat (ni su contrario, asat) ya que, como ocurre con muchas palabras del sánscrito, sat tiene muchos significados. No sólo la mayoría de ellos se pueden aplicar aquí, sino que el alcande de la combinación deliberada de estos dos términos consigue una profundidad que ninguno de ellos podría tener por separado. Estos significados combinados son: existencia, realidad y verdad (los significados combinados de asat son: no-existencia, no-realidad y falsedad).
Generalmente consideramos a la religión o la filosofía como la búsqueda de la Verdad. Pero sólo en la filosofía hindú del Advaita Vedanta el concepto de "verdad" ha sido tan meticulosa y acertadamente diseccionado. De acuerdo con el Advaita, para que algo sea considerado verdadero en último término, debe ser verdadero no sólo en un determinado momento, sino siempre: verdadero en los tres periodos del tiempo, presente, pasado y futuro. De hecho, el Advaita va un paso más allá. Dice que si algo no existe en los tres periodos del tiempo, eso no existe de verdad, no es real en último término. Por tanto, verdad, existencia y realidad son una y la misma cosa. Esa realidad, dice el Vedanta, es lo que llamamos Dios.
El universo y sus objetos están en un constante estado de cambio. Los planetas están en constante movimiento, las posiciones que mantienen entre ellos y con los demás cuerpos astrales están en constante flujo. Las estaciones, de modo parecido, se suceden continuamente. Desde un punto de vista científico, podemos entender con facilidad que nuestros cuerpos (y sus células) empiezan a existir, nacen y después pasan por periodos de crecimiento, mantenimiento, deterioro y muerte. De hecho, estas seis modificaciones forman parte de todo en la creación. En cuanto a las emociones, oscilamos entre la felicidad, el dolor y la ira. Incluso nuestras convicciones intelectuales raramente se mantienen fijas durante mucho tiempo. Por tanto, según el Vedanta, no podemos decir que este mundo es, en último término, real. No es, en último término, verdadero. En último término, no existe. Parece real, pero no lo es. Una cosa así decimos que es asat.
El buscador que pone voz a esta oración ha llegado a entender la naturaleza finita de todos los objetos del mundo y quiere que el Gurú le guíe de lo asat a lo sat. Está harto de depender de cosas que no son reales. ¿Por qué? Porque de la misma manera que un castillo de arena es arrastrado por la marea, depender de lo asat siempre acaba en dolor. Sat es nuestro Verdadero Ser: la conciencia gozosa que siempre fue, es y será. Al estar más allá del tiempo, esta conciencia nunca puede ser arrastrada por las mareas del tiempo. De hecho, sat es la parte esencial de todos los objetos que son asat. De lo que se trata es de separar el grano de la paja, por así decirlo. Cuando hablamos de la realidad última, los sabios dicen que tiene la naturaleza de sat-cit-ananda: existencia pura, conciencia pura y gozo puro.
El segundo mantra - tamaso ma jyotirgamaya- significa: "Condúcenos de la oscuridad a la luz", Cuando los Vedas hablan de oscuridad y luz, quieren decir ignorancia y conocimiento respectivamente. Esto es así, porque la ignorancia, al igual que la oscuridad, oculta la verdadera comprensión. Y de la misma manera que el único remedio contra la oscuridad es la luz, el único remedio contra la ignorancia es el conocimiento. El conocimiento del que estamos hablando es, de nuevo, el conocimiento de nuestra verdadera naturaleza. Ahora, en la oscuridad de nuestra ignorancia, nos creemos encadenados y limitados (de lo contrario no recitaríamos estos mantras en primer lugar). Pero el Gurú y las escrituras nos dicen que, en verdad no estamos, no hemos estado y nunca estaremos encadenados. Somos eternamente sat-cit-ananda. Lo único que puede eliminar nuestra ignorancia con respecto a nuestra verdadera naturaleza es la formación espiritual a manos de un Verdadero Maestro como Amma. Cuando culmine esta formación, la luz inundará la habitación por decirlo de alguna manera, la oscuridad se desvanecerá.
El mantra final - mrtyorma amrtam gamaya- significa: "Condúcenos de la muerte a la inmortalidad". Esto no debe entenderse como una oración para vivir eternamente en el cielo o en la tierra. Es una oración para que el Gurú nos ayude a entender la verdad: "Nunca he nacido y no puedo morir ya que no soy el cuerpo, la mente o el intelecto, sino la conciencia eterna y gozosa que sirve de sustrato a toda la creación".
Es importante recordar que, cuando en estos mantras se dice "condúcenos", no se habla de un movimiento físico. El Atma no es un sitio lejano al que tengamos que peregrinar, ni algo en lo que tengamos que transformarnos. Atma significa "ser". No hace falta que transformemos nuestro ser en nuestro ser, ni tenemos que viajar a él. Estamos en él. Se trata de un viaje hacia el conocimiento. Es un viaje desde lo que entendemos equivocadamente que es nuestro ser hasta lo que verdaderamente es. Lo que los mantras en realidad quieren decir es: "Condúcenos a la comprensión de que no soy el cuerpo, la mente ni el intelecto limitados, sino que soy, he sido y seré siempre esa conciencia eterna, absoluta y gozosa que le sirve de sustrato".
En una ocasión, mientras analizábamos estos mantras, Amma dijo que el primer paso para alcanzar el conocimiento por el que uno reza cuando recita estos mantras es el satsang: escuchar charlas espirituales, leer libros espirituales y estar en compañía de buscadores espirituales y, lo que es más importante, de maestros espirituales. "Necesitamos ser alimentados continuamente con el conocimiento de que nuestra verdadera naturaleza es el Atma y no el cuerpo, la mente ni el intelecto", dijo Amma. Mediante el satsang, nuestro apego hacia lo asat disminuye progresivamente. "Poco a poco, según vas entendiendo que todo en el mundo-todas las relaciones mundanas, todas las cosas mundanas- son siempre cambiantes y no permanentes, tu actitud hacia el mundo cambia. Aumentamos el desapego". Según vamos adquiriendo desapego, nuestros deseos también disminuyen de manera natural porque sabemos que las cosas del mundo no son permanentes y no pueden darnos una felicidad duradera. Conforme disminuyen los deseos, la mente cada vez está menos agitada. Gana serenidad, tranquilidad, paz. Entonces, con esta mente sosegada, sutil y penetrante finalmente podemos llegar a realizar nuestra verdadera naturaleza.
---Vedarat

2007 Diciembre Matruvani****

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Tomado del Blog de Ondoloin quien lo transcribió de un artículo del Matruvani (La voz de Amma). Gracias amigo!
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